Quien es quien en el FutFem español: Mª Luisa Villa Gutiérrez

Mª Luisa Villa Gutiérrez nació en Puebla de Don Rodrigo, Ciudad Real; en el año 1973. Es conocida por ser la primera mujer que en ser designada como parte del conjunto arbitral para los partidos de la temporada 2007/2008. A pesar de no llegar a debutar al no poder superar las estrictas pruebas físicas, ha estado formando parte de la Liga de Fútbol Profesional durante un lustro, y se ha convertido en el máximo referente dentro del arbitraje femenino.

No llegar a debutar en la máxima categoría no le impidió seguir luchando por otros sueños y objetivos. Así, María Villa ha sido partícipe de multitud de grandes eventos, como los Juegos Olímpicos de Atenas, Pekín y Londres, diferentes mundiales (China 2007 y Alemania 2011), una final de Champions League femenina, y una final de la Copa de la UEFA masculina.

Actualmente, es la Coordinadora de Arbitraje Femenino del Comité Técnico de Árbitros que se creó en el año 2013 para pitar la Liga Iberdrola, con el objetivo de que todas fuesen mujeres (decisión que también ha recibido alguna crítica, por ejemplo, de parte de la portera bética Willy Romero, quien defiende que, si se quiere la igualdad, no se puede discriminar ni en el fútbol masculino ni en el femenino). Y un año más tarde, fue nombrada delegada observadora arbitral de la UEFA e instructora de árbitros de la FIFA, conviertiéndose así en la primera española en conseguirlo.

Sus logros no acaban ahí. En el año 2017 fue elegida para formar parte del Comité de Delegados Observadores de Árbitros de Primera y Segunda División. Son los que se encargan de poner nota a los árbitros en cada partido y a final de temporada hacen que asciendan y desciendan de categoría los colegiados con mejor nota media y los que tienen peor media, respectivamente. Además, también tienen el deber de informar sobre los actos de racismo, xenofobia… que se produzcan en los estadios, así como sus condiciones para el juego. De esta forma, Marisa Villa (como se la conoce cariñosamente), también se convirtió en la primera delegada arbitral en nuestro país.

Una aventura que comenzaba a una temprana edad. Marisa Villa siempre había amado este deporte desde que era pequeña, tanto es así que ejercía de todas las labores posibles en la escuela deportiva de su pueblo: entrenadora, asistente, delegada de campo… hasta que un día se sintió atraída por el anuncio de un curso de arbitraje.

Pronto se dio cuenta de que era esto lo que realmente le apasionaba: la emoción de acertar en cada pequeña jugada, en cada pequeño lance del juego; y vivir la emoción del fútbol en el propio campo. Y desde que arbitró su primer partido de juveniles, todo ha sido una escalera de logros: 1ª Autonómica, Tercera División, Segunda División “B”, y el salto al fútbol profesional con su primer partido de Segunda División, donde comenzaría a ejercer de árbitro asistente. Fue un Real Valladolid – C.D. Tenerife, el cual describe como su mejor recuerdo de su carrera profesional.

Su retirada de los terrenos de juego después de 17 años en activo no pudo ser tampoco en una mejor cita: la final de la EURO 2017 entre Noruega y Alemania. A partir de ahí, su legado ha continuado para aquellas mujeres que sueñan con dirigir y conocer las reglas del fútbol tan bien como ella.

Pero no todo ha sido un camino de rosas para Marisa Villa. En un mundo de hombres, siempre ha tenido que reivindicar su capacidad para el puesto, aunque ella siempre dice que, si lo ha hecho, ha sido de manera inconsciente; y siempre lo ha llevado a cabo con trabajo y buenos resultados. Uno de los hechos más difíciles en su carrera deportiva se produjo en el año 2016, con la prematura muerte de su hermana Teresa, un momento difícil de superar para cualquier persona.

El año pasado comenzó una de sus aventuras más llamativas: fue instructora FIFA de árbitras en Palestina. Allí, fue instructora de colegiadas de alto nivel en un programa organizado por la FIFA en la que Villa estuvo a la cabeza debido a su extensa experiencia. Así, las árbitras que se congregaron en la zona palestina de Cisjordania pudieron aprender de sus enseñanzas.

Tal y como hacen miles de jóvenes todos los años. Marisa Villa, titulada en Magisterio, nunca deja pasar la oportunidad de dar una conferencia o charla; y que la gente pueda aprender más de una profesión en la que nunca es suficiente. En la mayoría de ellas habla de aquel suceso que le dejó sin poder llegar a debutar en la máxima categoría: “las pruebas son diferentes en función de la categoría, no son diferencias porque tú seas mujer u hombre. Si queremos normalizar el arbitraje no debemos hacer diferencia entre un varón y una mujer”.

Siempre muy profesional en su trabajo, ha tenido muchos éxitos y ha salido muy reforzada de cada obstáculo que se le ha presentado, como aquel ya lejano incidente en el que el jugador del Tenerife Fagiani puso en duda su capacidad como mujer para arbitrar encuentros profesionales, comentarios a los que Marisa castigó con su indiferencia. Posteriormente, el jugador pediría perdón públicamente.

Un ejemplo a seguir, con el que se han roto las barreras del arbitraje femenino español (el número de nuevas federadas crece a casi un 25% cada año), y alguien a quien agradecer siempre su sudor, sangre y lágrimas.

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