Quien es quien en el FutFem español: Ana Rossell Granados

Ana Rossell Granados, nació en Madrid en 1980 y es una de las grandes impulsoras del fútbol femenino en los últimos tiempos.

Su historia con el CD Tacón

Fundó en 2014 el C.D. Tacón, fusionándose con el equipo femenino del Canillas y que desde esta temporada compite en la máxima categoría del fútbol femenino, la Liga Iberdrola. Tacón, acrónimo de Trabajo, Atrevimiento, Conocimiento, Organización y Notoriedad; es el proyecto por el que Ana Rossell ha estado luchando desde hace mucho tiempo.

Jugadora de entre otros clubes, del Atlético de Madrid, Ana es socia compromisaria del Real Madrid y por ello siempre soñó con que su club pusiese tener sitio en el fútbol femenino.  Dicho y hecho, a partir de la temporada que viene el C.D. Tacón pasará a ser la sección femenina del Real Madrid, que por fin ha dado el paso adelante que se les exige a los grandes clubes.

Elegida como mujer más influyente en el sector deportivo en el año 2016 por la revista “Metadeporte”, ha trabajado en casi en todos los sectores del fútbol: terreno de juego (fútbol y fútbol sala), banquillos, despachos, embajadas, e incluso ha sido analista y comentarista de los mundiales de Canadá 2015 en Teledeporte, y de Francia 2019 para la cadena televisiva “Gol”.

La trayectoria con AR10

Además, Ana Rossell es CEO de su empresa “AR10”, con la que gestiona deportivamente al club y con la que tiene una escuela de tecnificación para las categorías inferiores.

Precisamente es con “AR10”, acrónimo de Ana Rossell 10; con la que ha logrado gestionar la fusión del C.D Tacón y del Real Madrid y con la que acerca el fútbol femenino a todos los hogares de España. Y no para de expandirse. Hace un par de años se convirtió en el primer equipo de Esports que está formado íntegramente por mujeres: “el futuro está en los eSports y por este motivo creemos que es necesario participar y unirnos a ello” declaraba Ana Rossell, quién no se cansa de hacer crecer este deporte.

Ana siempre ha sido impulsora y defensora del fútbol femenino, al que se ha dedicado siempre de diferentes maneras, como hemos comentado. Por ejemplo, es de los pocos clubes que garantizaba contratos y cotizaciones en la Seguridad Social aun militando en Segunda División y este año ha sido una de las que más se ha esforzado en la consecución del primer convenio colectivo del fútbol femenino.

Su lucha por dignificar el fútbol femenino

Como jugadora, estuvo en el Atlético de Madrid hasta los 25 años, al no poder generar los ingresos que necesitaba en una época sin visibilidad. Lo que sí que relata es el apoyo incondicional que tuvo siempre el equipo femenino del Atlético, que coincidió en la época de presidencia del inolvidable Jesús Gil. De hecho, Ana es una de las mujeres que aparecen en el polémico y famoso vídeo del expresidente atlético en el jacuzzi de su finca: “nos metimos nosotras por las risas” relata.

Estudió Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, y a continuación realizó un máster sobre gestión deportiva de la RFEF. No concebía la idea del fútbol femenino sin el Real Madrid, el club de sus amores, por ello defendió esta idea ante el tribunal del máster. Y más tarde, tuvo la valentía de presentársela al club en varias ocasiones, recibiendo siempre la misma respuesta: “no es viable”.

Pero no se cansó en su empeño. Del Canillas al Tacón y del Tacón al Real Madrid. Su sueño se hizo realidad. Ahora que lo ha conseguido, sigue trabajando para consolidar su proyecto personal, a la vez que sigue impulsando la evolución del fútbol femenino a través de su presencia en charlas, conferencias y medio de comunicación.

Siempre cuenta como de pequeña soñaba con llegar a ser profesional, firmar autógrafos y salir en televisión. Sin embargo, con el paso de los años, se fue dando cuenta de la realidad que vivía el fútbol femenino en nuestro país a principios de siglo. Por ello ahora disfruta viendo como otras logran sus sueños y se considera afortunada por ello.

Y no es que su vida deportiva estuviese exenta de emoción. Ana Rossell recaló en el centro del campo de un gran Atlético con el que logró ganar el campeonato liguero todos los años. Aunque las gradas no estaban a reventar, ver a su padre siempre ahí y sentir el apoyo de sus tres hermanos mayores la fortalecía día a día.

Una vez tuvo que compatibilizar estudios con trabajo, sabía de la importancia de la carrera profesional y que el fútbol no podía darla de comer a pesar de ser su verdadera pasión. Jugó varias temporadas en equipos de categoría “amateur” hasta que cambió las botas por la oficina.

En la actualidad se dedica a lo que más le gusta, o como ella dice; a conseguir que ninguna niña se quede sin jugar al fútbol: “quiero hacer que las futuras generaciones no encuentren todas esas barreras u obstáculos que encontré yo para que puedan practicarlo en las mejores condiciones posibles”.

Actualmente, defiende que es hora de un relevo generacional en el mundo del fútbol para poder seguir progresando y ella está dispuesta a asumir ese mando. Ana pretende llevar a cabo este cambio a partir de lo que denomina “el cuadrado de oro”, que está formado por jugadoras, instituciones, clubes y marcas. Si todo el mundo rema en la misma dirección, se estará más cerca de lograr el objetivo final. O como dice ella “porque lo imposible sólo tarda un poquito más…”.

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